Contax G1, la película no está muerta
Los nativos digitales que queremos disfrutar de la fotografía química tenemos varias opciones: decepcionarnos con una cámara lomo, sufrir con una telemática de los 70 o dejarnos de tonterías y usar una de las mejores cámaras de película jamás fabricadas: la Contax G1.
La Contax G1 es una cámara telemétrica de 35mm con autofoco fabricada a mediados de los años Noventa. El concepto puede resultar extraño pero es en realidad el mismo mecanismo de doble ventana que en el resto de telemétricas sólo que asociado a un sistema de enfoque automático. Aunque la cámara permite enfocar en manual, el visor no muestra la doble ventana con lo cual el enfoque manual está basado en distancias predefinidas por lo que su utilidad se ve muy limitada. Esta es, sin duda, una cámara hecha para disparar con autofoco.

Lo primero que llama la atención de la cámara es su peso, casi medio kilo sin incluir el objetivo para una cámara que tiene el tamaño aproximado de una Fujifilm X100. Y no es de extrañar porque el cuerpo es una combinación de aluminio, titanio y acero, un verdadero tanque. El peso, tacto y forma me gustan muchísimo, es probablemente mi cámara favorita  en ese aspecto junto con las Fuji de la serie X100.
No voy a contar detalles técnicos sobre la cámara porque es muy fácil encontrarlos en internet aunque quisiera mencionar que, al tratarse de una de las últimas compactas premium de película, tiene toda una serie de funcionalidades de las que carecen cámaras más antiguas: carga y rebobinado de película automáticos, lectura DX del valor ASA, ajuste dióptrico del visor...

Uno de los aspectos más comentados de la G1 es el autofoco; antes de comprarla leí quejas acerca de usuarios que se encontraban con más de la mitad de sus fotos desenfadas. Mi experiencia, después de disparar muchos carretes, es que ni una sola de las fotos que he tomado ha salido desenfocada; en ese aspecto en particular, un 10 para la G1. Otro problema que se le achaca a la G1 es el excesivo ruido que genera al enfocar pero a mí no me ha parecido exagerado en absoluto; probablemente sea más ruidosa que la mayoría de cámaras digitales pero tampoco me parece algo a destacar. Y un tercero es el pequeño tamaño del visor; a mí no me molesta en exceso pero es cierto que palidece en comparación con los de otras cámaras como las SLR.

Aquí debo hacer un inciso: una buena cámara de película no vale la pena sin una buena... película. Mi favorita es sin duda Kodak Portra 400, con menos grano que la mayoría de película de 100 ASA que he utilizado hasta ahora; cuando lo he necesitado, he podido recuperar todas las zonas sub o sobre expuestas y los colores son simplemente una delicia.
¿Con qué objetivo uso la Contax? Hace tiempo probé el Carl Zeiss Biogón 28mm f/2.8 con buenos resultados pero yo soy un hombre de 35 milímetros así que mi objetivo actual es el Contax G Zeiss Planar 35mm f/2. De este objetivo se dice que es el menos interesante de la (corta lista) de lentes disponibles para el sistema G de Contax pero, si éste es el peor, no quiero ni imaginar cómo son los mejores. Eso sí, la G1 originalmente no aceptaba este objetivo y Contax tuvo que modificar la cámara para que pudiese funcionar con él. Si queréis saber si vuestra G1 es compatible, buscad una etiqueta verde dentro del compartimento para película; si la tiene, podéis usar el 35mm.

Estoy seguro de que hay cámaras más legendarias -digamos Leica- o con más funcionalidades -digamos Canon- pero no creo que nadie se sienta decepcionado tras probar una Contax G1. Yo, desde luego, nunca lo he estado.
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